Departamentos cerca del Metro vuelven a liderar ventas en Santiago.

El regreso de los departamentos bien ubicados.

Durante las últimas semanas, corredoras y plataformas inmobiliarias comenzaron a notar un movimiento que hace meses no aparecía con tanta claridad. Los departamentos ubicados cerca de estaciones de Metro están recuperando velocidad de venta, especialmente en comunas con buena conectividad y valores todavía considerados accesibles para sectores medios. El fenómeno se está viendo con fuerza en Ñuñoa, Independencia, San Miguel y partes de La Cisterna, donde varias inmobiliarias volvieron a registrar reservas durante el mismo fin de semana de publicación. La escena se repite en distintas salas de venta. Familias jóvenes llegan a cotizar unidades pequeñas, inversionistas consultan por estudios para arriendo y personas que habían congelado decisiones hipotecarias vuelven a hacer simulaciones. En algunos proyectos cercanos a Línea 3 y Línea 6, ejecutivos reconocen que el flujo de visitas subió cerca de 25% respecto de marzo. El interés no se concentra en propiedades de lujo, sino en departamentos funcionales, con acceso rápido al transporte y gastos comunes controlados.

Tasas más bajas empiezan a mover decisiones.

El mercado venía golpeado por años complejos. Tasas hipotecarias elevadas, inflación persistente y dividendos difíciles de sostener frenaron compras incluso entre personas con ahorro previo. Pero en mayo comenzaron a aparecer señales algo más favorables. Algunos bancos volvieron a ofrecer créditos hipotecarios bajo UF más competitivos y plazos largos, permitiendo rebajar dividendos mensuales que durante 2024 se habían disparado. En departamentos de 3.000 UF ubicados cerca del Metro Ñuble o Franklin, las diferencias ya se sienten. Hace menos de un año, varios compradores enfrentaban dividendos cercanos a $780.000 mensuales. Hoy algunas simulaciones bajan de los $650.000, dependiendo del pie y perfil financiero. No es un cambio radical, aunque sí suficiente para reactivar conversaciones que estaban detenidas. También influye otro elemento cotidiano. El costo de movilización en Santiago sigue presionando el presupuesto familiar. Vivir cerca del Metro dejó de ser solamente una comodidad y volvió a verse como una forma concreta de ahorro. Familias que antes buscaban casas más lejanas están reconsiderando departamentos mejor conectados para evitar largos traslados y gastos en combustible.

Arriendos siguen altos en zonas conectadas.

Mientras las ventas muestran señales de recuperación, el mercado de arriendos continúa extremadamente tensionado en sectores con estaciones de Metro cercanas. En comunas como Estación Central y Macul, encontrar departamentos pequeños bajo los $450.000 mensuales se volvió mucho más difícil durante el último semestre. Esa presión también está empujando compras de inversionistas que observan rentabilidades todavía atractivas. En corredores de alta demanda, especialmente alrededor de Línea 1 y Línea 3, los tiempos de vacancia siguen bajos. Algunos departamentos publicados para arriendo duran menos de una semana activos. Eso ha generado un retorno gradual de pequeños inversionistas que habían salido del mercado tras el alza de tasas y mayores restricciones crediticias. Hay además un cambio de percepción importante. Durante buena parte del último tiempo predominaba una sensación de espera permanente. Muchas personas pensaban que los precios bajarían todavía más. Ahora el discurso empezó a cambiar lentamente. En oficinas inmobiliarias de Providencia y Santiago Centro aparece con frecuencia la idea de que ciertos valores tocaron piso hace algunos meses.

Comunas que concentran mayor movimiento.

El comportamiento no es igual en toda la capital. Sectores alejados de estaciones o con problemas de conectividad continúan mostrando ventas lentas y descuentos agresivos. En cambio, barrios cercanos a Metro Inés de Suárez, Irarrázaval, Rodrigo de Araya y Lo Vial concentran parte importante de las nuevas búsquedas. En regiones también aparecen señales similares alrededor de líneas ferroviarias urbanas en Valparaíso y Concepción. Quienes conocen el mercado reconocen que todavía existe cautela. Las personas siguen comparando mucho antes de firmar una promesa y las aprobaciones hipotecarias continúan exigentes. Aun así, el ambiente se siente distinto al de hace algunos meses. En salas de venta volvió el ruido de conversaciones simultáneas y algunas inmobiliarias incluso empezaron a retirar promociones agresivas que habían mantenido durante gran parte del año. El mercado inmobiliario chileno todavía enfrenta desafíos importantes, especialmente por el costo de construcción y la dificultad de acceso al financiamiento. Pero el movimiento alrededor del Metro volvió a mostrar algo que había desaparecido lentamente del sector: sensación de oportunidad. Para muchas familias e inversionistas, la ubicación sigue siendo el factor que termina inclinando la balanza al momento de comprar.